
Desde la comunidad educativa de la Escuela Especial 24 de Cipolletti, sostienen que el establecimiento enfrenta serias carencias en su infraestructura y piden soluciones de forma urgente. Según Cecilia Constantini, madre e integrante de la comunidad, las condiciones edilicias son alarmantes y presenta riesgos para los alumnos. «Las malas condiciones edilicias de la escuela no […]
Desde la comunidad educativa de la Escuela Especial 24 de Cipolletti, sostienen que el establecimiento enfrenta serias carencias en su infraestructura y piden soluciones de forma urgente.
Según Cecilia Constantini, madre e integrante de la comunidad, las condiciones edilicias son alarmantes y presenta riesgos para los alumnos.
«Las malas condiciones edilicias de la escuela no son solo de este año. Tiene un montón de carencias de hace un montón de tiempo. Carencias que, según el equipo directivo, han manifestado por escrito, siguiendo los pasos que se suponen que hay que hacer», explicó en diálogo con Radio 7.
También manifestó que luego del temporal que azotó la ciudad en febrero, el colegio sufrió severos daños. «Las chapas del colegio que ya estaban medias endebles terminaron por soltarse, paredones que recubren el patio de la escuela que ya estaban bastante inseguros y con agujeros quedaron totalmente débiles al tacto. Hay un montón de cosas que empezaron a notarse».
«Es una escuela para niños en inclusión, para personas con discapacidad, niños con discapacidad. El mío en particular es un niño que se maneja en silla de ruedas. Los pisos están llenos de huecos, si no se cae, es por un milagro. Se traba su silla de ruedas y se cae», contó sobre la situación que le toca atravesar a su hijo.
Además, sostuvo que la escuela no posee un plan de evacuación adecuado y que los docentes manifestaron que había roedores y heces de lauchas en la cocina.
«Cuando vinieron los iluminados del Consejo, dijeron que no eran heces, que era granola. Pero ninguno se animó a entrarle con un yogurcito. porque piensan que somos tontos los papás de los niños con discapacidad».
«Estamos hablando de personas con discapacidad. Las mesas del comedor no pueden ser usadas entonces porque la silla de rueda no entra. Se supone que todo debiera estar hecho para que funcione de manera tal en la cual puedan desarrollarse y no tengan que estar preocupándose de no caerse, de no lastimarse o que los padres no sepan en qué situación van a estar», agregó.
Además, indicó que a pesar de las reuniones con las autoridades, la respuesta ha sido insuficiente, que los padres no están dispuestos a permanecer en silencio y que continuarán luchando por los derechos de sus hijos, exigiendo acciones concretas de las autoridades educativas.